Una jornada de Compliance puede convertirse en otro día de presentaciones, políticas y diapositivas. O puede ser una oportunidad para poner a toda la organización a hablar de riesgos, decisiones y cultura ética.
La diferencia no está necesariamente en dedicar más horas a la formación. Está en diseñar una experiencia en la que las personas tengan que interpretar situaciones, plantearse preguntas y decidir cómo actuar.
Ese es precisamente el reto al organizar un Compliance Day o cualquier jornada de sensibilización en Compliance: pasar de comunicar normas a trabajar sobre comportamientos.
¿Qué es una jornada de Compliance?
Una jornada de Compliance es una intervención corporativa dedicada a trabajar de forma concentrada diferentes aspectos de la ética y el cumplimiento dentro de una organización.
Puede adoptar formatos muy diferentes: desde una sesión de unas horas hasta uno o varios días de actividades, e incluso combinar experiencias presenciales y online dentro de una Compliance Week.
Pero su valor no debería medirse únicamente por la cantidad de contenidos impartidos.
Una buena jornada permite conectar elementos que normalmente aparecen separados: el Código Ético, las políticas internas, los riesgos de Compliance, el canal interno de información, los dilemas que aparecen en el negocio y las decisiones que las personas deben tomar cuando esos riesgos se materializan.
En otras palabras: permite llevar el Compliance del documento a la conversación.
El primer error: intentar explicarlo todo
Anticorrupción. Conflictos de interés. Regalos y hospitalidades. Canal interno de información. Competencia. Privacidad. Inteligencia Artificial. Acoso. Fraude. Código Ético.
Cuando una organización dispone de unas pocas horas para hablar de Compliance, la tentación es evidente: aprovecharlas para explicar todo.
El resultado suele ser el contrario.
Una jornada de Compliance no debería diseñarse preguntando únicamente “¿qué políticas queremos explicar?”, sino:
¿Qué queremos que las personas sean capaces de identificar, discutir o hacer de manera diferente después de esta jornada?
Ese cambio de pregunta obliga a priorizar.
Si uno de los principales riesgos de una organización está relacionado con terceros y corrupción, probablemente tenga más sentido trabajar profundamente varias situaciones relacionadas con regalos, invitaciones, intermediarios o conflictos de interés que dedicar diez minutos a cada política del sistema de Compliance.
El contenido debe responder a los riesgos y objetivos de la organización, no al índice de su manual de Compliance.
Del Código Ético a las decisiones reales
El Código Ético suele ser uno de los documentos más importantes para explicar qué comportamientos espera una organización.
También puede ser uno de los más difíciles de convertir en comportamiento.
Principios como integridad, independencia, respeto, transparencia o tolerancia cero frente a la corrupción son relativamente sencillos de compartir. La dificultad aparece cuando deben aplicarse en situaciones donde existen presiones comerciales, relaciones personales, información incompleta o intereses contrapuestos.
Por eso una jornada de Compliance puede utilizar el Código como punto de partida, pero no debería limitarse a presentarlo.
Podemos plantear preguntas como:
¿Qué significa este principio cuando un proveedor nos invita a un evento?
¿Y cuando un potencial conflicto de interés afecta a alguien de nuestro equipo?
¿Y cuando observamos una conducta inapropiada pero no tenemos toda la información?
¿Y cuando cumplir un procedimiento puede retrasar una operación importante?
Es precisamente en esas zonas grises donde el Código deja de ser un documento corporativo y empieza a funcionar como criterio para tomar decisiones.
Cinco elementos que debería incluir un buen Compliance Day
No existe una agenda universal. La jornada debe adaptarse a los riesgos, madurez, cultura y características de cada organización.
Pero hay cinco componentes que funcionan especialmente bien juntos.
1. Contexto
Antes de hablar de políticas, las personas necesitan entender por qué están allí.
Una introducción breve puede conectar Compliance con situaciones reconocibles del negocio, explicar los objetivos de la jornada y establecer una premisa sencilla: no estamos aquí solamente para recordar qué dicen las normas, sino para trabajar qué hacemos cuando tenemos que aplicarlas.
2. Código Ético y políticas prioritarias
No es necesario recorrer todos los documentos del sistema.
Seleccionar algunos principios o políticas especialmente relevantes permite profundizar más y generar conversación sobre su aplicación.
El objetivo no es realizar una lectura colectiva del Código Ético, sino traducir sus principios a preguntas, situaciones y comportamientos reconocibles.
3. Actividades de Compliance basadas en decisiones
Aquí es donde las metodologías experienciales pueden aportar especialmente valor.
Casos, simulaciones, role plays, Compliance Escape Boxes, Compliance Cases o metodologías como Lego® Serious Play® permiten introducir algo que una presentación difícilmente puede reproducir: la necesidad de decidir.
Los participantes dejan de recibir únicamente información y empiezan a interpretar escenarios, contrastar perspectivas, colaborar y discutir las consecuencias de diferentes alternativas.
Gamificar Compliance no significa convertir una obligación empresarial en entretenimiento.
Significa utilizar determinadas mecánicas de juego, experimentación o simulación para crear un entorno donde sea posible practicar decisiones antes de encontrarlas en la realidad.
Si quieres conocer otras metodologías que utilizamos para trabajar estos objetivos, puedes consultar nuestras soluciones de Formación en Compliance.
4. Actualidad y nuevos riesgos
Compliance tampoco es estático.
Inteligencia Artificial, nuevas formas de fraude, investigaciones internas, corrupción, protección del informante, cambios regulatorios o nuevos riesgos derivados del negocio pueden introducirse mediante una conversación con especialistas.
No hace falta convertir este espacio en una conferencia jurídica.
Su función es ayudar a conectar los grandes temas de Compliance con preguntas que ya están apareciendo —o aparecerán pronto— dentro de la organización.
5. Cierre y compromisos
Una jornada puede generar conversación y desaparecer de la memoria pocos días después.
Por eso el cierre debería responder a una pregunta muy concreta:
¿Qué debería cambiar mañana cuando volvamos a trabajar?
Puede tratarse de reconocer mejor determinadas señales de alerta, saber dónde consultar una duda, utilizar correctamente el canal interno de información, revisar determinados procesos o simplemente introducir nuevas conversaciones dentro de los equipos.
El objetivo es terminar con comportamientos y próximos pasos, no únicamente con conclusiones.
¿Qué papel tiene la gamificación en Compliance?
La gamificación no debería ser el objetivo de una jornada de Compliance.
Es una herramienta.
Utilizada correctamente, permite crear escenarios donde los participantes necesitan tomar decisiones, colaborar, interpretar información o enfrentarse a consecuencias dentro de un entorno controlado.
Esto resulta especialmente útil cuando queremos trabajar situaciones que no tienen una respuesta inmediatamente evidente.
Un conflicto de interés, por ejemplo, puede parecer sencillo cuando aparece definido en una diapositiva. Resulta bastante más interesante cuando una persona debe decidir qué hacer ante una situación donde confluyen relaciones personales, intereses comerciales y presión por conseguir un resultado.
Ahí aparece la conversación.
Y esa conversación puede revelar algo que un test de conocimientos difícilmente detectaría: cómo interpreta realmente el equipo los riesgos de Compliance.
¿Una jornada de Compliance sustituye al e-learning?
No necesariamente. Cumplen funciones diferentes.
El e-learning permite transmitir determinados conocimientos de manera homogénea, trazable y escalable a grandes colectivos.
Una jornada presencial o experiencial permite trabajar otras dimensiones: conversación, interpretación, percepción del riesgo, discusión entre participantes y toma de decisiones.
Plantearlos como formatos incompatibles sería limitar innecesariamente una estrategia de formación.
Una organización puede utilizar formación online para asegurar una base común de conocimientos y complementar ese trabajo con actividades presenciales, casos, campañas internas o experiencias gamificadas para profundizar en determinados riesgos y comportamientos.
La pregunta relevante no es qué formato es mejor.
Es qué comportamiento o aprendizaje necesitamos conseguir y qué metodología resulta más adecuada para ello.
¿Compliance Day o Compliance Week?
Tampoco todas las organizaciones necesitan concentrar la intervención en una única jornada.
Cuando existen diferentes públicos, ubicaciones, turnos o un número elevado de contenidos, puede tener sentido distribuir las actividades durante varios días.
Una Compliance Week puede combinar, por ejemplo, sesiones con expertos, actividades presenciales, contenidos digitales, casos, comunicaciones internas y dinámicas específicas para determinados colectivos.
El principio sigue siendo el mismo: no llenar una semana de actividades de Compliance, sino construir una narrativa coherente alrededor de unos objetivos concretos.
Más actividades no significan necesariamente más impacto.
Para organizaciones que quieran concentrar estos elementos en una experiencia estructurada, hemos desarrollado nuestro Compliance Day para empresas, disponible tanto en un formato listo para activar como en proyectos diseñados a medida que pueden extenderse hasta una Compliance Week.
Una jornada de Compliance no construye una cultura por sí sola
Este punto es probablemente el más importante.
Una buena jornada de Compliance puede generar conversación, hacer visibles determinados riesgos, reforzar mensajes y conseguir que las personas recuerden una experiencia.
Pero la cultura ética de una organización no se construye en cuatro horas.
Depende también del comportamiento de los líderes, los incentivos, los sistemas de control, la respuesta ante incumplimientos, la coherencia de las decisiones empresariales, la confianza en los mecanismos de speak-up y la continuidad de la comunicación y la formación.
El propio canal interno de información al que hace referencia la Ley 2/2023 forma parte de este ecosistema. Su eficacia no depende únicamente de disponer de la herramienta, sino también de que las personas conozcan su existencia, comprendan su función y confíen en el sistema. Puedes ampliar este aspecto en nuestra información sobre Canal Ético y Sistema Interno de Información.
Por eso un Compliance Day funciona mejor cuando forma parte de una estrategia más amplia.
La jornada puede actuar como detonante, punto de encuentro o momento de especial intensidad.
Después, la organización debe conseguir que esa conversación continúe.
Cómo empezar a diseñar tu próxima jornada de Compliance
Antes de decidir qué actividades incluir, conviene responder cinco preguntas:
- ¿Qué riesgos queremos trabajar?
- ¿Qué queremos que las personas hagan o comprendan de forma diferente?
- ¿A qué colectivos necesitamos involucrar?
- ¿Qué políticas, casos o situaciones internas pueden ayudarnos a contextualizar la experiencia?
- ¿Cómo continuaremos trabajando esos mensajes después de la jornada?
Estas preguntas tampoco deberían responderse de forma aislada del modelo de cumplimiento de la organización. Los objetivos de sensibilización y formación deberían partir de los riesgos, controles y prioridades definidos dentro del propio Sistema de Compliance.
Solo después tiene sentido elegir formatos, expertos, contenidos y dinámicas.
En Ethical Strategists diseñamos jornadas que combinan divulgación de políticas y Código Ético, contenidos especializados y experiencias gamificadas como Compliance Escape Boxes, Compliance Cases o Lego® Serious Play®.
Podemos partir de un formato estructurado y listo para activar o diseñar una experiencia completamente adaptada a los riesgos y objetivos de la organización, incluyendo jornadas de mayor duración y formatos Compliance Week.
El objetivo no es conseguir que las personas pasen unas horas hablando de Compliance.
Es conseguir que, cuando llegue el momento de decidir, sepan reconocer el riesgo, plantearse las preguntas correctas y actuar.
¿Quieres llevar este enfoque a tu organización? Conoce nuestro Compliance Day para empresas.